lunes, 27 de octubre de 2014

La insoportable pesadez de la Historia

Es Estados Unidos, un país sin apenas historia -al menos si se compara con  España y demás países europeos- quien ha marcado el ritmo de la Historia contemporánea. ¿Es esta ligereza de equipaje un estímulo para el progreso? Decía Gil de Biedma que de todas las historias, la de España es la más triste porque acaba mal, como si nuestra historia ya no continuara y estuviésemos condenados a volver a perder el tren como nos pasó en el Renacimiento, en la Ilustración y en la Modernidad. Que la milenaria cultura china amenace con arrebatarle a los yanquis el cetro de la historia demuestra que el peso de la historia no tiene por qué significar un lastre. Cabe preguntarse si, relegados como estamos a la insignificancia dentro del concierto global, al menos a los españoles no nos compensaría aprender de nuestra Historia, especialmente escuchar a los personajes que lucharon por que ningún poeta tuviese que escribir la triste verdad que Gil de Biedma supo concretar en su verso. Tal vez así podamos aprendamos algo del desenfado yanki mezclado con Confucio,  quien dijera que aquel que vuelve a hacer el camino viejo y aprende el nuevo, puede considerarse un maestro.


Estatua de Confucio en Chinatown, Manhattan.